viernes, 29 de octubre de 2010

No me conectaré :(

GENTE!
Que durante una semana como minimo ( o más,no prometo nada ) estaré sin renovar,puesto que no voy a tener ordenador :(
Prometo volveeeeeeeeeeeeeer :)
Osquiero,y GRACIAS! 

Vuelta a la rutina de tener que quererte.

- Has venido.
- Te contesté en la nota que lo haría, ¿no?
- Eso significa que tú y yo...
- Significa que me has echo mucho daño. Significa que te has liado con mi mejor amiga, pero que ella te ha dejado y ahora vienes a por mí. Significa que como estás sólo, ahora quieres a Helena.
- Violeta, no es eso.
-HELENA se ha enamorado de otro ¿lo sabías?
- No.
- Pues ya lo sabes.
Y así nos quedamos. Sentados espalda contra espalda, sin hablar, sin discutir, sólos, escuchando el silencio.
Y un atardecer precioso que se alzaba en el cielo. Se giró un poco, sin preguntarme, sin decirme nada, sólo en silencio, y me besó.
Un beso cálido que hizo que mi cuerpo se estremeciera, que hizo que miles de recuerdos llegaran a mi mente: el primer día, los mensajes, las miradas, nuestro banco, aquellos besos, y aquel adiós...Y ella...
Me susurró tras aquel beso ligero y rápido: "y ahora dime que cuando te beso no sientes miles de mariposas en tu estómago, o como tu corazón se ha acelerado estrepitosamente, o como sólo piensas en besarme más y más." Cerré mis ojos y me dejé llevar por aquellos segundos que me parecieron estar en el cielo. Volver a sus caricias, a sus besos, a sus dulces palabras...a sus dulces mentiras.
- El problema no es que sienta a todas estas mariposas en mi estómago, o que mi corazón se acelere sin pedir permiso o que sólo piense en besarte más y más hasta quedarnos sin aliento. El problema es que eso sólo lo siento yo.
- Helena. T e q u i e r o. ¿Por qué poner más problemas a esto Helena?  
- El problema es que yo ya no te creo...
Me levanté poco a poco y me fuí, cayendo una tímida lágrima por mi mejilla - una más derramada por él, aunque me prometí no hacerlo nunca más - y queriendo estar a 20.000 km de distancia.

Heleeeen

Todo el que me mira y queda prendido en mis ojos,dificilmente consigue escapar de ellos.

Celosa yo ? Qué va! ..Pero que hago si le quiero?

Me marché de aquel lugar, de aquel parque, de nuestro parque y de pronto la seguridad que tenía antes, de que lo estaba haciendo todo bien se desvanecía. ¿A donde se han ido a parar todos aquellos "es mejor así, además ya no le quieres" o los "aléjate de él,sólo te hará más daño"? Porque ahora sólo pensaba que debería quedarme allí con él, y besarle, y decirle lo mucho que le he echado de menos.
Pero ya era tarde.
Ya estaba fuera del parque.
Al día siguiente, en clase, no me miró, ni me saludó, era como si yo fuese un mueble más de aquella habitación.
Y eso dolía. Dolía mucho.
Y entonces le vi. A ella,  Estaba con su melena morena hablando con él, riendose, comiéndose con la mirada.
Y creí que iba a morir de un momento a otro.
Celosa.
Estaba celosa, y si, lo reconozco, él no es nada mío - y ha sido mi desición que así fuera - pero no podía soportar como la que había sido mi mejor amiga se quería volver a liar con él. Y allí estaba yo para contemplarlos a ambos.
¡Quiero matarlos! ¡A los dos! ¿Que por qué? Por que no los estais viendo como se miran, o como se tocan o como se hablan. Porque no estais aquí para ver como ella le dice cosas en el oído que producen miradas o como él le acaricia el brazo.
¿Lo peor?
Que él sabe que les estoy viendo y contimúa, continúa, continúa...
Al terminar el recreo, volvimos a clase, y de nuevo a estar a escasos centímetros de él. De su aroma, de su piel...
- He visto como te ponias antes.
- No me he puesto de ninguna manera.
- Entonces serán imaginaciones mías, pero juraría... que estabas celosa.
- Pues ves mal.
Me sonrió de aquella manera que hacía que perdiera la cordura y la razón y se volvió para ver la pizarra. Luego, escribió algo en un papel mientras sonreía y me lo pasó por debajo de la mesa: "Ambos lo sabemos, es cuestión de días que vuelvas conmigo Helena.. Estamos hechos el uno para el otro "
Le sonreí como hacía tiempo que no sonreía a alguien y le susurré al oido "  Pues sigue esperando, cariño"
Con el tiempo comprendí que ni yo soy tu princesa,ni esto es un cuento de hadas

Él es mi adicción; mi dulce tentación

QUIERO DEJARLE Y NO PUEDO EVITARLE,
COMO UN IMÁN EL ME ALEJA Y ME ATRAE.